Saturday, January 31, 2026

Corrección Política "Sentido & Sensibilidad"
Censura y manipulación del lenguaje.

El término "corrección política" surgió por primera vez en el vocabulario marxista-leninista tras la Revolución Rusa de 1917. En aquel momento, se utilizaba para describir la estricta adhesión a las políticas y principios del Partido Comunista de la Unión Soviética, es decir, la línea del partido. A principios y mediados del siglo XX, la expresión “políticamente correcto” se utilizaba para describir la estricta adhesión a diversas ortodoxias ideológicas en la política. En 1934, The New York Times informó que la Alemania nazi concedió permisos de reportaje "solo a puros 'arios' cuyas opiniones son políticamente correctas"." En los años 70, la Nueva Izquierda empezó a usar el término, tomando también la idea del pequeño libro rojo de Mao, donde se enfatizaba que debía mantenerse la línea correcta del partido; por supuesto, cualquiera que no la siguiera era purgado, desaparecía (realmente) o era humillado, etc. En los años 80, feministas y progresistas adoptaron el término para protegerse de su propia disidencia e imponer su vago concepto de género o especie, que cambiaba constantemente hasta desaparecer en una larga lista de identificaciones efímeras. Usaron también el término para referirse a algunos ejemplos evidentes de comportamiento que sus camaradas definieron como "sexistas o racistas", imitando el tono de voz de los Guardias Rojos o comisarios de la Revolución Cultural, que gritaban: "¡No muy 'políticamente correcto', camarada! Por ello, en los años 90, el término se convirtió en la norma y fue usado con frecuencia por el NYT. El término P.C., como se abrevia comúnmente en inglés, se escucha cada vez más en los debates sobre qué debe enseñarse en las universidades. Lo que se ha llamado "corrección política" es ahora una tendencia esnob y falsamente "modernista" que se califica con el término "vanguardia", una palabra introducida y orgullosamente ocupada también por la extrema izquierda o por los llamados “neoliberales”. La corriente ha empezado a ganar popularidad entre las “brillantes” y maleables mentes jóvenes y, en los últimos años, se ha extendido a universidades y lugares de trabajo, permeando y corrompiendo los mecanismos sociales y culturales que rigen la conducta en todos los niveles de nuestra sociedad, incluidas las relaciones personales. Se ha convertido en el centro de un acalorado debate nacional, principalmente en los círculos universitarios y en los ámbitos más amplios de la vida estadounidense. En mi opinión, la cuestión consiste en limitar la libertad de expresión garantizada por la Constitución y erosionar una piedra angular de la democracia estadounidense que protege ideas, información y protestas, aunque con límites, como la incitación a la violencia o a daños a la propiedad. En resumen, erosionar un pilar importante de la democracia, por débil que sea. El resultado es el nacimiento de una política de control del pensamiento y de las opiniones, para evitar dañar la sensibilidad de quienes se dejan arrastrar por el esnobismo de las ideas "modernas y vanguardistas" sobre política, raza y sexo que utiliza la extrema izquierda para dividir y enfrentarse al pueblo estadounidense, sumiendo a la sociedad en un caos debilitante. Eso les servirá para presentarse como falsos salvadores bajo la bandera hipócrita y dañina de la compasión. "Corrección política" es una etiqueta que describe, en términos y acciones, los intentos de moldear el lenguaje y el comportamiento de la extrema izquierda que, absurdamente, busca desacreditar a la derecha política. Se ha convertido en una forma de reforma lingüística, imposición moral y coerción en lugar de una discusión política, controlando incluso el comportamiento social más simple, que nos prohíbe expresar una opinión por miedo a dañar la sensibilidad de una opinión contraria, e incluso cualquier interpretación independiente de ella. Han convertido la corrección política, en todos los niveles de la conversación, en parte de un discurso de reforma filológica, moral y social, en el que "cambiar las locuciones y los modismos lingüísticos forma parte de una estrategia para cambiar las relaciones sociales y los valores conductuales", además de la "conciencia crítica del lenguaje", vinculándolo con la búsqueda de lo que ellos ven como justicia e "inclusión". (otra palabra de control). La corrección política, el "marxismo cultural" y el multiculturalismo forman parte de una conspiración cuyo objetivo final es socavar los valores judeocristianos, fomentar el caos, la alienación de las "clases" y la violencia social. La corrección política es una herramienta de la izquierda para dirigir, manipular y esclavizar la libre expresión bajo el pretexto de no herir la sensibilidad de los demás. En lo que a mí respecta, prefiero ofenderme antes que me digan una mentira "blanca" o una falsa compasión para manipular mi opinión y lo que llaman "opinión pública".

Friday, January 30, 2026

 

¡Ay, Paco! ¡Ay, Paco! ¡Ay, Paco!

Para mí, la idea de la percepción o realidad de una decadencia social y general en España desde 1975 se basa en una percepción real que adquirí desde que salí de Cuba hacia España, cuando trabajé en TWA de 1988 a 1991 y después en mis múltiples viajes de placer. España, así como toda Europa, ha experimentado un avance en su índice per cápita, exportaciones, infraestructura y tecnología; pero aún tiene problemas estructurales no resueltos, incrementados por la corrupción rampante de los políticos, ahora socialistas, y por la inmigración abierta a hábitos y culturas ajenos a la cultura europea, como bloque cultural continental. Antes de la Unión Europea, cada vez que hacía un viaje por carretera desde Francia hacia España, en el cruce de la frontera, siempre se notaba una diferencia de desarrollo. Quizás la Unión Europea haya borrado esas diferencias de desarrollo, pero no creo que lo haya hecho del todo en lo social y cultural. Informes recientes de la Fundación Heritage y del Instituto Juan de Mariana señalan una regresión en la libertad económica (puesto 53 a nivel mundial) debido al aumento del gasto público, de la deuda y de la presión fiscal. En el desempleo, España mantiene tasas de paro estructural superiores a la media europea, especialmente entre los jóvenes. La tasa de nacimientos ha caído de 18,7 por cada 1.000 habitantes en 1975 a 6,6 en 2023, lo que la convierte en una de las más bajas del mundo. El endeudamiento del Estado ha crecido significativamente tras las crisis de 2008 y 2020. La España actual es significativamente más rica, más “educada” y más libre que la de 1975; pero cada vez con gobiernos más socialistas y corruptos, con un notable estancamiento de los salarios reales y de horizontes prometedores para las nuevas generaciones. No creo que, en resumen, la seguridad física y los derechos individuales hayan mejorado notablemente; el bienestar psicológico, la demografía y la estabilidad económica para las nuevas generaciones son los ejes donde más se percibe ese "deterioro". La llamada “diversidad” de la población, la secularización extrema y la ausencia total de valores, empujadas por los liberales y los socialistas, no creo que hayan contribuido al mejoramiento de la sociedad española. Me pregunto si alguien puede negar que la desaparición del bipartidismo y el aumento de la polarización hayan generado una “decadencia institucional" en la calidad de la democracia española. Los gobiernos socialistas no salen de un escándalo para entrar en otro y se hunden cada vez más en ideas ilusorias y wokistas, y en falsas promesas para engañar a las nuevas generaciones. España reporta el mayor consumo de ansiolíticos del mundo y ha registrado una propensión al aumento de los trastornos de ansiedad y depresión entre los jóvenes tras las crisis económicas. Mi mejor indicio de la estabilidad y el progreso en España, lo constituía caminar por la Gran Vía y experimentar su auge o deterioro; entrar en las callejuelas aledañas, ver hasta qué medida las prostitutas invadían la gran avenida y cuán seguro se podía sentir uno caminando por Madrid o Barcelona a las tres de la mañana. España será un país más rico y tecnológicamente avanzado; pero desde 1975 pasó de una dictadura a una democracia distorsionada por la persistente corrupción de los socialistas y sus escándalos financieros que afectan a todo el país. El PSOE de Felipe González acumuló una lista de cuatro escándalos; el PP de Aznar, dos; Zapatero, tres; el PP de Rajoy, tres; y el PSOE de Pedro Sánchez ya va por dos, más de los que no sabemos. ¿Es este el precio que deben pagar los españoles por una “democracia” en vez de, quizás, una monarquía parlamentaria? Oigo decir que muchos españoles ahora cantan: ¡Ay, Paco! ¡Ay, Paco!